8 mitos sobre la vida de los cómicos

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Hace poco leí un artículo sobre los mitos que giran alrededor de los bloggers de tecnología y me pareció oportuno trasladar el espíritu de ese post a este en el que voy a tratar de desmitificar algunas de las creencias populares en torno a los cómicos. Es bueno saber primero las diferencias entre cómico profesional y cómico amateur, porque en ocasiones tendemos a meter a todos en la misma saca y hay diferencias claras.

Por supuesto y como siempre digo en estos artículos, este es mi punto de vista, mi opinión personal. En este caso, cuento con mi propia experiencia y no hablo de oídas, por eso creo que puede aportar algo. Si estás o no de acuerdo y quieres expresarlo, no dudes en dejar comentarios.

Vamos allá. Tuiteros cuñaos, va por ustedes.

 

Mito 1: Para subirse a un escenario basta con no tener vergüenza

Os sorprendería la cantidad de actores y cómicos con grandes problemas de timidez e introversión. Subirse a un escenario no es una cuestión de falta de vergüenza. En ocasiones se trata de todo lo contrario. Conozco muchos casos de actores y actrices que son incapaces de sostener una mirada en la vida real y cuando se suben a un escenario o se ponen delante de una cámara, se transforman y dejan a un lado todo lo demás.

Es más, diría que la comedia (las artes escénicas en general) nos ha servido a muchos para superar nuestra timidez y en ocasiones enmascaramos nuestro verdadero yo (el tímido) con una capita del yo cómico, por pura supervivencia.

 

Mito 2: Escribir un monólogo es fácil y nos lleva poco tiempo

Escribir un monólogo es fácil y lleva poco tiempo, sí. Esto es verdad. Pero escribir un monólogo no es escribir un buen monólogo. Para mi espectáculo La Vida Pasa Volando tardé tres meses en tener la primera versión apta para un escenario. Versiones, pruebas, test con amigos, horas tratando de encontrar mejores formas de escribir los gags…

La escritura del monólogo es solo la primera fase. La segunda es la reescritura continua. Y cuando el monólogo está ya en fase de exposición ante público real, muta y está modificándose durante todo su recorrido.

 

Escribir un monólogo es fácil. Escribir un buen monólogo lleva mucho, mucho tiempo.

Mito 3: Los cómicos solo trabajan un par de horas los fines de semana

Muy relacionado con lo anterior. Falso. Los cómicos profesionales TAMBIÉN trabajan en fin de semana. En realidad el trabajo es diario y continuo. O estás escribiendo algo nuevo, o estás haciendo una entrevista, o ensayando una gala, o respondiendo a posibles clientes, o revisando tus cuentas, o dando clases (o formándote)… todo es trabajo.

Como nota, os confieso que yo trabajo sobre todo por las mañanas, que es mi momento más creativo del día. Por las mañanas escribo mis textos para la radio, guiones, nuevas letras de canciones, etc. Las tardes las suelo dedicar a tareas más mecánicas, como actualizar mi web, mi agenda, responder correos…y las noches son terreno exclusivo de bolos y actuaciones.

Por supuesto, tenemos tiempo para el ocio, como todo el mundo. Pero pensad que cuando vosotros estáis de fiesta, o vais a ver un show de comedia, estáis en vuestro momento de ocio y nosotros estamos currando.

 

Mito 4: Ganáis una pasta desproporcionada para el trabajo que hacéis

¿Se lo estás diciendo a un cómico o a un futbolista? Existe un paralelismo, que conste. Un futbolista de primera división cobra una auténtica millonada, pero genera unos ingresos a su club y a las marcas que lo patrocinan que compensan su sueldo con creces. En cambio, hay futbolistas de divisiones inferiores que tienen un sueldo similar a cualquier trabajador de este país.

En la comedia pasa algo parecido. Un cómico mediático, que sale en televisión y llena teatros, gana cantidades que los cómicos de base no podemos alcanzar. Y los cómicos de base cobramos una cantidad de dinero que podría parecer elevada pensando en el precio/hora de espectáculo, pero como dije en el mito 3, detrás de un show de una hora y media hay muchísimas horas de trabajo detrás.

Además nuestro empleo es totalmente volátil y varía cada mes. Podemos tener picos de trabajo donde alcanzamos una cantidad alta de ingresos mensuales pero puede que en otras épocas del año no alcancemos lo mínimo para pagar facturas. Es importante ser consciente de si estás en una época de vacas gordas o de vacas flacas. Y ahorrar, ahorrar mucho.

La carrera de cómico es una incertidumbre continua. Nunca sabes si este será tu último año en activo. Al final, dependes de que te sigan llamando.

 

Mito 5: Si no sales en la tele es porque no eres bueno

En alguna ocasión me han dicho “¿No entiendo cómo no sales en la tele, tío?”. La televisión y los mass media en general son un lugar al que acceden unos pocos por diferentes circunstancias. La principal es el talento, pero hay otros factores como el geográfico (es más fácil salir en televisión si vives en la capital que en la periferia), los contactos que tengas en el mundillo o sencillamente el azar que te llevó una noche a actuar delante de un productor que te llama para una prueba.  Salir en televisión no es tan difícil, lo difícil es mantenerse en antena y por eso considero que todos los cómicos que salen en televisión son muy buenos y se mantienen en antena porque realmente son grandes profesionales.

Eso no quiere decir que los cómicos que no salen en televisión sean mediocres o no den la talla. Hay cómicos excelentes e inigualables que no salen en televisión porque su comedia no es apta para las grandes masas o para el perfil de público que demandan las cadenas. Por suerte, gracias a canales como Comedy Central y más recientemente gracias a Youtube, los cómicos underground y alternativos, tienen un nicho televisivo nuevo que permite difundir su particular estilo.

Hay muchos motivos por los que grandes cómicos no salen en televisión y es de mentes muy cortas el afirmar categóricamente que si no sales en la tele es porque no eres bueno. Yo cambiaría el enfoque y diría esto: “La mayor parte de los cómicos que salen en televisión son grandes cómicos pero no todos los grandes cómicos salen en televisión.”

 

Mito 6: Se liga mucho con la comedia (vale, esto es verdad)

Vale, admitamos que la comedia y, en general, cualquier exposición pública de alguna disciplina artística, te da una visibilidad que en otro tipo de trabajo sería impensable. Cualquier persona que se dedica a la comedia habrá experimentado una sensación parecida a esta:

Llegas a un local en el que nadie te conoce a actuar, el camarero o el gerente te trata de malas maneras y te indica donde está el escenario y el micrófono. Tu observas a la gente y la mayoría todavía no sabe que has llegado. Justo antes de empezar el show el camarero te pide que esperes un poco más para servir las últimas copas para la gente que ha llegado tarde. Empiezan esos nervios previos al bolo. Nadie te hace caso. Y entonces se apagan las luces, coges el micrófono y…lo petas. Haces el bolo del siglo, la gente aplaude y ríe y te despiden con una gran ovación.

Y entonces todo cambia. De repente el gerente con una sonrisa se acerca para halagarte y el público se quiere hacer fotos contigo. Has pasado de ser un don nadie a la persona más popular del bar. ¡Cómo no van a surgir oportunidades de ligoteo! ¡Pues claro que sí!

Pero esto también hay que saber administrarlo. No caigas en la tentación de pensar que te has convertido en un sex symbol. Se trata de un estado de visibilidad máxima gracias a tu actuación, pero a partir de ahí, lo que queda cuando te bajas del escenario, es una persona normal y corriente. Al final la careta de cómico desaparece. Quien se quede contigo entonces, cuando las los focos y los micrófonos no estén, estará contigo por muchas más razones que por tu buen hacer en la comedia.

 

Mito 7: Los cómicos estáis todo el día de broma y sois supergraciosos

No creo que un cantante esté todo el día cantando ni que un cirujano esté todo el día metiendo los dedos en la carne de la gente. Pues con los cómicos pasa lo mismo. No estamos todo el día de broma y no tenemos que ser precisamente el alma de la fiesta en nuestro grupo de amigos. Cada cómico tiene su personalidad y habrá cómicos que en su vida normal sean el alma de la fiesta y otros que serán más serios e incluso introvertidos.

Por eso, cuando ves a tu cómico favorito y le pides que se saque una foto contigo, a veces te llevas esa impresión extraña de que no se comporta como en el escenario. A lo mejor es porque es una persona normal, como tú y como yo. No se lo tengas en cuenta. Y si un día lo ves con mala cara o que no te responde todo lo amigablemente que te hubieras imaginado, quizás sea porque ha tenido un mal día. No se lo tengas en cuenta tampoco.

A los cómicos también se nos mueren familiares, nos enfermamos o tenemos días en los que nos gustaría encerrarnos en casa y no salir a actuar. ¿Te ha pasado alguna vez? Bravo, eres humano.

 

Mito 8: Hay menos mujeres que hombres en comedia porque ellas no son tan graciosas

Falso. No hay ninguna razón para pensar que las mujeres son menos graciosas que los hombres, de la misma forma que entre hombres, hay hombres más graciosos que otros. En primer lugar, creo que la diferencia enorme entre el número de cómicas y el número de cómicos se debe a muchos factores y no solo a uno, aunque todos deriven principalmente de la herencia heteropatriarcal y de un pasado reciente lleno de represión (hablo de España, principalmente).

En segundo lugar, por suerte, los tiempos están cambiando y cada vez hay más mujeres que se dedican a la comedia y que son excelentes en su trabajo. En España tenemos a mujeres que llevan ya muchos años como Eva Hache, Ana Morgade o Silvia Abril y en comedia de base hay cada vez más mujeres que se lanzan a hacer stand-up. Por desgracia, las mujeres en comedia tienen que luchar contra muchos prejuicios que los hombres no vivimos. Desde lo de “no se si me hará reír pero al menos está buena” hasta lo de que “todas las mujeres hablan de hombres en sus monólogos”.

Durante mucho tiempo yo era de los que pensaba en esto último de forma negativa y ahora tengo pensamientos enfrentados. Por una parte, me gustaría que las cómicas hablasen de cualquier tema en sus shows (que ya lo hacen, conste), pero por otra parte, creo que la comedia sirve para poner sobre la mesa comportamientos estúpidos del ser humano y el machismo es uno de los más grandes. Una mujer que se dedica a la comedia hablará de los problemas que le afectan en su día a día y es evidente que los comportamientos machistas están ahí. Por supuesto hay buenas cómicas y malas cómicas y eso se nota en la forma de abordar estos temas.

 

En resumen, para no liarnos:

1. Cada vez hay más mujeres en comedia.

2. Las buenas cómicas son igual de buenas que los buenos cómicos.

3.  Tienen todo el derecho del mundo a hacer el show que les de la gana y si no te gusta, pues te vas a tu casa.

 

Conclusiones

La comedia es una profesión como otra cualquiera, con sus cosas buenas y sus cosas malas. Es una profesión de carácter creativo y de exposición pública, con todo lo que eso conlleva y es normal que sea pasto de habladurías, mitos y medias verdades. Todo se basa en la profesionalidad de las personas que se dedican a la comedia. Si eres un buen profesional, tu trabajo será profesional y si te has metido en el negocio por la juerga, acabarás sin un duro buscando trabajo a los 40. Es un trabajo inestable en muchos sentidos (horarios demenciales, viajes continuos, imposibilidad de previsión de futuro…) pero a cambio da satisfacciones a nivel personal que son impagables.

Lo mejor para descubrir la verdad sobre el mundo de la comedia es hablar de tú a tú con personas que se dediquen al oficio. No todos los cómicos son excelentes profesionales y mejores personas, hay gente con muy malas intenciones que van arrasando con todo allá por donde pisan.

Hay malos rollos, intrigas palaciegas y postureo, pero dime un solo oficio en el que no haya nada de esto y tiro toda esta parrafada a la basura.

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